Alerta amarilla por tormentas intensas: pronóstico y consecuencias en Argentina

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Argentina se prepara para recibir lluvias y tormentas de intensidad variable durante las próximas dos semanas, según el último pronóstico del Instituto Nacional de Meteorología (INM). Los especialistas advierten que el área norte y centroeste del país enfrentará acumulados significativos, mientras que el norte de la Patagonia y la región Pampeana sur presentarán precipitaciones menores. Este fenómeno tiene un impacto directo en la productividad agrícola, especialmente en zonas clave para la economía nacional.

El pronóstico indica que el centro y norte del país, incluyendo zonas como la Pampa, tendrán lluvias y tormentas de intensidad variable con acumulados que pueden superar los 70 milímetros en algunas áreas. En algunas regiones, se prevé caída de granizo y ráfagas de viento que pueden alcanzar hasta 80 kilómetros por hora. Estas condiciones extremas generan preocupación en zonas rurales donde el agua puede acumularse rápidamente en sistemas de drenaje ya saturados.

La alerta amarilla ha sido activada en siete provincias, entre las que destacan la provincia de Córdoba, donde se esperan tormentas intensas con acumulados de hasta 70 milímetros en 24 horas. En estas áreas, la combinación de lluvias fuertes y vientos poderosos podría provocar derrumbes, inundaciones locales y daños a cultivos de cereales y leguminosas. El sector agropecuario, que aporta USD 52.900 millones al año a la economía argentina, está en alerta por el riesgo de daños a granjas y silos.

La situación se agrava en la Patagonia, donde se prevén lluvias aisladas y precipitaciones menores, pero con un riesgo de acumulación en áreas montañosas. En esta región, las lluvias pueden provocar deslizamientos de tierra y alterar los sistemas de agua subterránea, afectando la producción de alimentos y la energía hidroeléctrica. Los responsables en el ámbito rural indican que los agricultores están preparándose con medidas preventivas, como la desbaste de campos y la evacuación de agua de silos.

El Instituto Nacional de Meteorología (INM) recomienda a las familias y empresas en zonas vulnerables que eviten actividades al aire libre durante las horas de mayor riesgo. Además, se advierte sobre la importancia de monitorear las condiciones climáticas en tiempo real mediante aplicaciones oficiales y redes sociales. La alerta amarilla, activada por el INM, es una medida preventiva para minimizar los impactos de estos fenómenos meteorológicos.

En el contexto nacional, este evento climático refleja la interacción compleja entre el clima y las actividades agrícolas. Los agricultores, que dependen de las precipitaciones regulares, están enfrentando una situación en la que las lluvias necesarias para el crecimiento de cultivos pueden convertirse en un riesgo para la productividad. El equilibrio entre la necesidad de agua y el riesgo de inundaciones representa un desafío crítico para la gestión del recurso hídrico en el país.

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