El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) registró un movimiento telúrico de intensidad moderada en la región de La Rioja, a 235 kilómetros de la Ciudad de Mendoza, a las 14:13:25 del sábado 7 de marzo. Este evento sísmico, aunque no causó daños estructurales, generó preocupación en las zonas cercanas a Mendoza, donde se reportaron pequeños movimientos en edificios y viviendas.
Según datos proporcionados por el INPRES, el sismo se originó en una zona montañosa entre Las Heras y San Juan, en la región de Mendoza. El movimiento telúrico se sintió con cierta intensidad en varias localidades del Gran Mendoza, incluyendo áreas como Uspallata y el Cerro Aconcagua. Estas zonas, conocidas por su geografía volcánica y montañosa, son propensas a eventos sísmicos debido a la actividad tectónica que ocurre en la zona de la Falla de la Sierra, donde las placas tectónicas se mueven.
El fenómeno sísmico se debe a la interacción entre la placa americana y la placa antártica, un proceso que genera fuerzas que se manifiestan en forma de terremotos. En este caso, el movimiento fue relativamente suave, pero su proximidad a la ciudad de Mendoza y su ubicación en una zona geográfica de alta actividad sísmica generó alertas inmediatas. Los habitantes de la región reportaron un ligero desplazamiento de los objetos en sus hogares y una sensación de inestabilidad en estructuras antiguas.
El INPRES ha establecido protocolos para monitorear estos eventos y garantizar que las áreas afectadas reciban las medidas necesarias. Los técnicos indican que, aunque este evento no es considerado un desastre, es parte de un ciclo natural que debe ser vigilado constantemente. La zona de La Rioja, ubicada en una región con alta actividad sísmica, ha tenido múltiples eventos similares en los últimos años, lo que indica una predisposición geológica a eventos de este tipo.
Los científicos destacan la importancia de mantener las estructuras de las ciudades en buen estado, especialmente en áreas con geología propensa a terremotos. Además, se recomienda a los habitantes de regiones montañosas tener planes de emergencia y conocer las medidas de seguridad ante eventos sísmicos. Estos protocolos son cruciales para minimizar los efectos negativos de un evento sísmico.
El hecho de que este temblor se sintiera en Mendoza, a más de 200 kilómetros de su origen, resalta la complejidad de la propagación de ondas sísmicas. Las ondas de compresión y las de corte se propagan a diferentes velocidades, lo que puede explicar por qué ciertas áreas están más afectadas que otras. Este evento también refuerza la necesidad de un sistema de alertas tempranas, que permite a las comunidades prepararse antes de que un evento más intenso ocurra.
La respuesta de las autoridades en la región ha sido rápida, con equipos de campo que han realizado mediciones y análisis para determinar